Navegando de forma aleatoria por internet encontré esta entrevista hecha a John Perkins, el autor del libro "Confesiones de un asesino económico", este libro-biografía trata sobre la política de explotación que USA ha mantenido respecto a los países del tercer mundo, me pareció muy interesante leer algo así, una información que no saldrá jamás en los grandes diarios ni cadenas de TV.
Una vez más me he quedado pasmado con la sangre fría de esos gringos de mierda y su agenda secreta contra los países subdesarrolados que habitamos. Aquí les dejo parte de esta entrevista.
El autor del libro mencionado antes, el ex-agente de la CIA John Perkins
E: ¿Que es un “asesino económico”? J.P: De manera simple se puede decir que nosotros – “los asesinos económicos” – durante los últimos 30, 40 años logramos crear el primer imperio global. Y esto lo hemos realizado en la mayoría de los casos sin el uso de las fuerzas militares. Aplicamos varios métodos que en general definen un procedimiento simple: identificamos un país con las riquezas naturales que nos interesan, p.ej. petróleo, e intermediamos en un convenio económico. En esta base se otorga a este país un gigantesco préstamo por las organizaciones como el Banco Mundial y otras instituciones financieras. El mayor monto del dinero, por lo general, nunca llega a este país. Él fluye directo a las cuentas de las empresas norteamericanas (como Halliburton o Betchtel), que según convenio, realizarán enormes proyectos de infraestructura en este país, como por ejemplo: construir un sistema energético, barrios industriales, puertos. Estos objetivos van a servir a los ricos de este país y, como de costumbre, nunca cambian la vida de los pobres. El país trata de pagar la deuda, lo que significa menor fondo para la educación, atención médica, diferentes ayudas sociales (lo que es de acuerdo con la política global de los oligarcas). En cierto momento se pone claro que la deuda es tan grande que prácticamente esta fuera de las posibilidades del pago. En un tiempo adecuado un “asesino económico” llega a este país y dice: “Así, ustedes nos deben una enorme suma de dinero y no están en condiciones de pagarlo; entonces, hágannos un favor, p.ej.: vendan a nuestras empresas el petróleo a bajo precio, o durante una votación en la ONU, voten como lo queremos nosotros, o envíen sus tropas ahí donde nosotros las necesitamos”.
E: ¿Cómo ocurrió que Usted se convirtiera en un “asesino económico”?. J.P: Fui alistado por la National Security Agency (Agencia Nacional de Seguridad), la más grande y secreta agencia de espionaje norteamericana. Ellos testificaron de parte de mi personalidad con el uso también del sistema de las mentiras y llegaron a un acuerdo que soy un buen material para un asesino económico. Por el camino descubrieron un par de mis debilidades para atraerme el juego. Durante mi entrenamiento fui subordinado de una mujer extraordinaria, Claudine, que conocía todos mis puntos débiles y sabia por excelencia como aprovecharlos.
E: ¿Cómo ocurrió que la Agencia Nacional de Seguridad no descubrió que Ud. abandonaría este trabajo? J.P: No fueron tan capaces.
E: ¿A que país fue enviado Ud. con una misión? J.P: Nosotros fuimos a cada país llamado país del Tercer Mundo que poseyera petróleo u otra riqueza sobre las cuales queramos tener control, p.ej.: El Canal de Panamá. Golpeamos a los países más grandes en Asia, en Medio Oriente y en América Latina. Yo personalmente pasé mucho tiempo en Indonesia, Arabia Saudita, Colombia, Costa Rica y Panamá.
E: ¿Con cuanta rapidez estos países se dieron cuenta, que esto no es así como debe ser y que son explotados por EEUU?
J.P: La gente del grupo gobernante, por lo común, sabía lo que estaba pasando, porque en estos gobiernos había muchas personas corruptas siendo marionetas de EEUU. Ellos fueron una parte del juego. Otra cosa fueron los habitantes del país que tenían que pagar todas las consecuencias de los convenios creados por un grupo de un par de personas del gobierno. Ellos firmaban los actos con el Banco Mundial o con el gobierno de EEUU que no respeta el bien de la gente común, pero actúa a favor de un pequeño grupo que gobiernan el país, y en fin, ellos mismos se vuelven más ricos. Si hubiera existido en el mundo una justicia universal, estos países no deberían ser nunca obligados a pagar su deuda.
E: ¿En que grado fue familiarizado Ud. en su colaboración con el Banco Mundial? J.P: Muy, muy de cerca. Muchos préstamos que fueron arreglados por mí descendían del Banco Mundial, o de organizaciones similares, tipo Inter American Development Bank. Pasé mucho tiempo en sus oficinas.
E: ¿Cómo fueron las actuaciones en el Medio Oriente? Empecemos con Arabia Saudita ... J.P: En los comienzos de los años '70, los países de la OPEC declararon su desacuerdo con la política norteamericana, especialmente de parte por el apoyo a Israel. Y como consecuencia nos cortaron las entregas del crudo, lo que nos causó enormes problemas, como grandes colas en las estaciones de servicio. Teníamos miedo que pudiera surgir una crisis parecida a la del año 1929. En esta situación fuimos llamados (yo y otros asesinos económicos) al Departamento del Tesoro de EEUU donde fuimos informados sobre una urgencia para actuar, porque no se podía repetir una crisis, que no podemos ser los rehenes de la OPEC y tenemos que decidir algo en contra de esto y que no se repita en el futuro. Sabíamos, este plan debería girar alrededor de Arabia Saudita, porque este país tiene petróleo más que ningún otro. Sabíamos también, que los miembros de la familia Saudí se podría sobornar. Empezamos a trabajar con este tema. El acuerdo final nombrado como un lavado del dinero sucio saudí (Saudi Arabian Money – laundering Affair) fue tan, que Arabia Saudi debería enviar a USA la mayoría de sus ganancias de la venta a distintos países de petróleo (petrodólares). Luego este dinero fue invertido en las obligaciones gubernamentales de EEUU. Este acuerdo fue un gran éxito desde nuestro punto de vista, aparentemente el más grande en la historia de los “asesinos económicos”.
Luego tratamos de repetirlo en Irak. Evidente, apoyamos el gobierno de Saddam Husein. Además la CIA fue la que le entregó el poder, liquidando en el comienzo de los años '60 al primer ministro Abdul Karim Kasim. Le hemos dado enormes préstamos, le vendimos las fábricas químicas, los tanques y los jets. Cuando intentamos convencerlo en los años '80 a realizar el mismo plan, o en forma parecida, al que hemos realizado con Arabia Saudita, él no quiso comprarlo. Entonces le enviamos a los agentes de la CIA, llamados “los chacales”, que entran en acción cuando los “asesinos económicos” fallan. Ellos deberían eliminarlo. Saddam tenía muy buena defensa. Tenía aparte un par de dobles, y la misión de los agentes falló. Entonces la Casa Blanca envió ahí en 1991 a las tropas que derrotó al ejército de Saddam. (como ocurrió después, no por completo).
Si los tiburones de los préstamos no son capaces de robar los recursos naturales (petróleo, minerales, bosques, agua), "el siguiente paso es lo que llamamos los chacales." Los chacales de la CIA son personas que vienen y tratan de fomentar una revolución o golpe. Si esto no funciona, les toca actuar de forma directa.
En ese momento USA resignó de matarlo, y el gobierno llegó a una conclusión, que él fue un tipo de líder que nos gusta. Él fue fuerte, componía una barrera de separación con Irán y tenía excelente control de su población. Nosotros fuimos convencidos que fue suficiente derrotar a su ejército, y el mismo Saddam, sería un títere en nuestras manos y podríamos manejarlo según nuestro gusto. Por esto, “los asesinos económicos” entraron de nuevo en acción. Pero Saddam rechazó sus propuestas y no estoy seguro porque. De nuevo los agentes trataron de liquidarlo pero sin efecto, y entonces la administración de Bush por segunda vez envió las tropas, lo que al final se termino con la captura de Saddam.
El dictador iraquí Saddam Hussein estaba protegido por un gran ejército,fue un poco más duro de pelar que otros gobernantes de por acá.
E: ¿Eso fue según Ud. el motivo de la guerra actual? J.P: Seguro que es uno de ellos. El segundo es que, Irak no sólo controla una enorme cantidad de petróleo, sino también un gran volumen de agua en el Medio Oriente, los ríos Tigris y Eufrates, y esta localizado en un punto muy estratégico. ( El tercer punto, no mencionado por Perkins es que Saddam no aceptaba la política de Israel de controlar los países de Medio Oriente junto con Irak).
E: Ud. mencionó un rol de los “chacales” de la CIA. ¿Ud. les culpa también por la muerte de los presidentes de Ecuador Jaime Roldós y de Panamá, Omar Torrijos?
J.P: Sí. Esas fueron dos personas que debería atraer al juego. Omar Torrijos en los años '70 fue una persona muy importante para el mundo, porque quiso nacionalizar el Canal de Panamá. Se oponía a EEUU, y otros gobernantes observaban este enfrentamiento esperando su fin. Yo fui enviado a Panamá para atraerlo a nuestro lado. Sabía, que mientras Torrijos se mantuviera en oposición estaría expuesta al peligro su vida. Pereció en 1981 cuando su avión explotó en el aire. Para mí, y para muchos otros sin ninguna duda, fueron asesinados por los chacales. Igual destino encontró Jaime Roldós en Ecuador, y más o menos en el mismo tiempo. Roldós fue un presidente elegido democráticamente, luego de mucho tiempo de los gobiernos de los dictadores creados por EEUU. Rodós ganó las elecciones conduciendo su campaña electoral antinorteamericana, y en contra de las empresas de petróleos, anunciando que les obligará a pagar los impuestos más elevados. Cuando él ganó, nosotros –“asesinos económicos” – fuimos enviados allí para controlarlo y tratando de convencerle a abandonar sus ideas y sus promesas electorales. Su muerte fue planificada por la CIA.
Según palabras de Perkins: “El libro va a ser dedicado a los presidentes de dos países, hombres que habían sido sus clientes, a quienes yo respeté y de pensamientos afines —Jaime Roldós, Presidente de Ecuador, y Omar Torrijos, Presidente de Panamá. Los dos murieron en accidentes de aviones. Sus muertes no fueron accidentales. Ellos fueron asesinados porque se opusieron a esa fraternidad de corporaciones, gobiernos y elites bancarias cuya meta es el imperio global. Nosotros, los asesinos económicos fallamos en convencer a Roldós y a Torrijos,… entonces otro tipo de asesinos, los chacales castigadores de la CIA que siempre estaban detrás de nosotros, llevaron a cabo su tarea.”
E: ¿Nadie puede hablar ...?
J.P: Si, esto fue una lección fuerte para los dirigentes del mundo. Ahora podemos esperar que pasará en América Latina donde en las últimas elecciones en 7 países, Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Uruguay, los presidentes fueron elegidos gracias a sus campañas electorales antinorteamericanas. Estos países representan las tres cuartas partes de la población de esta región.
Lamentablemente los medios de difusión nuestros no presentan esta situación demasiado, y la mayoría de los habitantes de EEUU no se da cuenta de lo que esta pasando. Entonces estos presidentes tienen que elegir entre su muerte o cobrar un par de centenares millones de dólares y vivir tranquilo.
E: Es horrible lo que estas diciendo... J.P: Si, esto es horrible y me siento mal, porque soy ciudadano leal, amo a mi patria y vengo de una familia donde desde hace 300 años se cultiva las tradiciones patrióticas, y los miembros de mi familia participaron en todas las guerras norteamericanas. No podemos permitir aquellas prácticas, deberíamos apoyar a los países democráticos en todo el mundo sin importar si ellos se oponen a nuestros intereses comerciales o no.
E: Cuando Claudine, la mujer que introdujo a Ud. a la tareas en MAIN dijo: "una vez que aceptaste este trabajo nunca podrás abandonarlo” ¿Usted sintió a esto como un atentado contra su Libertad? J.P: Si, durante 10 años viajando por todo el mundo, luego un par de años menos activo, y estuve mudo durante 20 años. Ud. tiene razón, estuve metido en esto mucho tiempo. Sabía que lo que estaba haciendo fue malo. Y esto apretaba a mi alma. Pero a pesar de la advertencia de Claudine, siempre creía que en cierto momento le iba a contar todo esto a todo el mundo, y voy a escribir un libro. Esto me llevó mucho tiempo, pero por fin lo hice.
E: Si, pero antes Ud. fue amenazado y sobornado para no hacerlo. J.P: Si, y lo peor, fui sumiso y me alejé de redactar este libro. No te imaginas como fue de difícil liberarme de esto. En fin, el 11 de octubre de 2001 me di cuenta que tengo que hacerlo sin considerar el peligro que me amenazaba, sabía del riesgo de no contar esta historia, con respeto del destino de mi hija y las generaciones venideras es mucho más grande que el riesgo de redactar este libro. Sabía que el mundo y los norteamericanos deben saber lo que EEUU está haciendo. La mayoría de los norteamericanos esto no lo entiende. Ellos creen que nuestra ayuda exterior y las actividades del Banco Mundial es puro altruismo, mientras que es al revés. Muchas personas escribieron lo que les pasó al presidente de Panamá y Ecuador. No escribo nada nuevo, pero lo hago de mi perspectiva personal.
E: ¿Ud. piensa que, EEUU en cierto momento, abandonará este tipo de las prácticas? J.P: Pienso, que los norteamericanos mismos tienen que forzar este cambio. Esto no vendrá desde arriba, sólo desde la gente. Por eso escribí este libro, que sepan todos lo que esta pasando. Mucha gente en los países de tercer mundo lo sabe y esto causa su enojo. Por esto pasan estas tragedias como el 11 de septiembre. El norteamericano común empieza a entender lo que esta pasando en Washington. De esto hablan las protestas contra Bush, por la guerra en Irak, por falta de reacción luego de huracán “Catrina” y “Wilma” y muchas otros errores y negligencias.
Tenemos que entender que en EEUU vive el 5% de la población del mundo y consumimos mas del 25% de los bienes del mundo, y somos los responsables por mas del 30% de la basura en el mundo. Esto no es la historia del éxito sino la realización de un modelo equivocado. Tenemos que razonar: que vamos a hacer para que las generaciones venideras puedan vivir mejor. Mientras mi generación es voraz, egoísta, se limita a pensar sobre la compra del siguiente auto, o una casa. Pero vendrá el tiempo para pensar, como será este mundo dentro de 20 años.
Sin ningún otro ánimo más que el de sentirme una vez más engañado y enojado con los gobernantes traidores y lameculos de los yankis que gobiernan en mi país, me despido dejándoles unas canciones cargadas de odio anti-gringo. Hasta una nueva ocasión.
En primer lugar los dejo con los padres del death metal y el grind core, quienes han estado siempre comprometidos políticamente mostrando al mundo la pudrición del sistema: Napalm death y el último single de su nuevo disco:Time waits for no slave.
Ahora otra obra maestra patea-culos que habla de la enferma realidad de este mundo tal y como es. Terrorizer el grupo de death metal chicano con: World downfall
En tercer lugar vean este grandioso video en vivo de los grandes de sepultura: Slave new world (con subtítulos)
Y para putear como se debe a gringolandia nada mejor que la polla records cantándoles en inglés a esos maricones tecnológicos. Salud.
El otro día ví que habían publicado este video en la página del The clinic, un diario medio izquierdista de por acá. Así que me decidí a verlo, no se si será pura paranoia lo que exponen acá, pero a mi desde el principio me había olido mal este payaso mediático, en este video muestran el porqué de haber elegido a un presidente que se identificara con las minorías (para conquistar Africa y otros territorios similares), se comprueba también el fraude de su campaña donde prometió terminar con guantanamo, sacar a las tropas de irak y su creación de inumerables nuevos impuestos fraudulentos. Además es explicado como se orquestó el robo de los fondos públicos de E.E.U.U. para dárselos en bandeja de plata a los ricachones banqueros blancos, que son los que realmente gobiernan a ese país y al mundo. Lo que ocasionó esta crisis falsa en la que estamos sumergidos en este momento.
El fenómeno Obama es una estafa cuidadosamente diseñada por la élite financiera de Wall Street y la Reserva Federal (que no es federal). Él ha sido enaltecido como el salvador, en un intento de engañar a los estadounidenses para aceptar los nuevos planes de la élite financiera.
Hemos llegado a una coyuntura crítica en los planes del “Nuevo Orden Mundial”. No se trata de izquierda o derecha: Se trata de un Único Gobierno Mundial. Los bancos internacionales planean saquear a los habitantes de Estados Unidos y el mundo, para convertirlos en esclavos en una Plantación de algodón globalizada.
En este film se cubre: Para quién trabaja Obama, qué mentiras dijo, los 10 puntos de su agenda real, y la gente que rodea la administración Obama. Si quieres saber los hechos y dejar de creer en lo que te dicen en la tele, este es un buen comienzo.
Si hay un trago chileno que caracteriza la cultura popular de los bares y tugurios de la zona central del país, especialmente a la ciudad de Santiago, no hay duda de que tal es el "Terremoto", que ha llegado ya no sólo a algunos mesones viejos con sabor a brisa marina de Valparaíso y San Antonio, sino que ha comenzado a ser apropiado también en países vecinos que, me temo, se arrogarán a futuro la autoría de este embriagador brebaje nacional a base de vino pipeño que sigue siendo novedad, todavía, incluso para los connacionales visitantes de provincias y los novatos en las artes etílicas.
Los detalles de la receta varían según el local: al vino pipeño o vino blanco económico ("de la casa", se le decía antes) y al helado de piña le agregan granadina o licor amargo en "El Hoyo", ron en "Las Tejas", coñac en "La Punta" y creo que ferner en "La Piojera"; etc. El efecto es, sin embargo, igual de telúrico en todos los casos: el primerizo cae con un solo vaso, grado 6 a 7 en escala de Richter. Los decanos aguantan tres o cuatro sacudones antes de comenzar a capitular. Conozco un par de vividores que llegaron como a diez cada uno en Av. San Diego, aunque con dedicación y sin apuros: desde las 11 de la mañana de un viernes hasta la misma hora de la noche.
Siempre se sirve en tamaño caña, de entre 400 y 500 c.c. según el local, y acompañado de una bombilla que permite beber el dulce líquido ámbar por entre los icebergs de piña que flotan en su superficie y que se derriten como témpanos glaciares, haciendo espuma blanca.
Este es el pipeño, un vino blanco sin depurar, con dos o tres vasos de este vino, comienzan los problemas psicomotores.
La leyenda dice que el "Terremoto" nació en el bar "El Hoyo" de San Vicente con Gorbea, cerca de la Estación Central, cuando el periodista de un grupo de alemanes que reporteaban los estragos causados por el terremoto del 3 de marzo de 1985, pidió un barman mezclar vino con helado para atacar el calor veraniego reinante en la capital por esos días
Lo bebió con prisa y se sintió tan mareado al ponerse de pie que exclamó con mal castellano de acento teutón: "¡Esto si que es un terremoto!". El hecho hizo historia. Que me perdonen en "El Hoyo", sin embargo, pero tengo la sospecha de que el "Terremoto" es mucho, muy anterior a dicho episodio (por real que haya sido éste), y que sólo puede tratarse de un redescubrimiento del trago o bien la anécdota que le dio su nombre comercial definitivo.Tengo plena seguridad de que mucho antes de 1985, existía ya en la tradición popular algo llamado "romana de los pobres", que se hacía con helado de piña y vino blanco o pipeño. La alusión me sugiere una parodia del "ponche a la romana", que se hace con champaña y helado de piña, generalmente para el brindis de año nuevo, por lo que su precio la haría inconveniente a las capacidades de compra del sector modesto.La asociación "sísmica" de determinados tragos con el alcohol tampoco es nueva en un país tan acostumbrado y familiarizado con temblores y terremotos, como el nuestro. El caso clásico es el de la chicha, esa que Manuel Magallanes Moure, artista del grupo de "Los Diez", llamara con cariño "champaña de los pobres".
El hoyo: San Vicente 375 ( Esquina Gorbea) Estación Central Santiago de Chile. (yo trabajaba al lado de este local y probé su terremoto, muy bueno)
Como la chicha y el vino pipeño estuvieron estrechamente ligados y por muchos años en distintos bares santiaguinos clásicos, como "Las Tejas" y "El Jote", me pregunto si la "champaña de los pobres" guardará alguna relación con el ancestro del "Terremoto", que creo identificar en la "romana de los pobres". Oreste Plath recuerda un brindis propio de los consumidores de chicha:
Esta coloradita nacida entre verdes matas me sube a la cabeza y me enchueca hasta las patas
Es el temblor en las piernas, precisamente, el que se ha asociado a cierto tipo de borracheras en nuestro país. En Coquimbo, por ejemplo, se comparaba antaño la ingesta excesiva de aguardiente o de pisco con sentirse como "pájaro", por la sensación de flotar y no percibir ni controlar bien las extremidades inferiores.
En mi interés por buscar un posible origen anterior para el "Terremoto", más allá de su leyenda de los años ochentas, me encontré con algunos antecedentes que podrían colocar a la ancestral "romana de los pobres" en tiempos coloniales, pues existía una serie de ponches populares entre los criollos que se hacían con mezclas de aguardiente con merengue llamado en ciertas partes sambayón (nombre que proviene de la corrupción del nombre original "sabayón") espumado en frío y muy dulce. Lo observó en Perú autor francés De Sanguinés, hacia 1834. También existían tragos clásicos parecidos, a base de mistela o de vino con dulce de merengue, espumado y potenciado con un corto de aguardiente, generalmente bebidos en fiestas y celebraciones masivas. Aunque no los describe con demasiado detalle, Andrés Baleato habló de algunos parecidos en 1820, que observó en Ecuador, Perú y Chile.
Pero no es todo lo que arroja una investigación al respecto... Considerando que entre mezclar vino blanco con helado o con merengue hay sólo una cucharada de distancia, quise averiguar desde cuándo existen los helados en Chile, suponiendo la posibilidad de que haya sido adicionada alguna vez a una caña con vino.
Si, ya lo sé: demostrar que algo pudo haber sucedido, no significa que, efectivamente, sucedió... Pero como de las vinificaciones nacionales no hay mucho que discutir ni comprobrar, pues los primeros vinos chilenos se remontan al siglo XVI y eso está demostrado, el problema es la presencia de helados, por entonces.
Partiendo del hecho de la existencia de una nevería que dió nombre a la calle Arturo Prat del Centro de Santiago durante la colonia (la "Calle de la Nevería", hoy recordada con una placa al costado de la Municipalidad, junto a la Plaza de Armas), confirmo en los estudios de René León Echaiz que este local vendía no sólo nieve traída desde la cordillera, sino helados fabricados por la casa con dicho elemento, hacia fines del siglo XVIII. De hecho, esta nieve no sólo era usada para conservar alimentos o enfriar líquidos, sino para fabricar helados caseros. Gabriel Guardia OSB agrega que esta nevería era propiedad del Cabildo y que la atendían concesionarios.
Cuesta creer, entonces, que los criollos que han llegado a mezclar con el vino con las sustancias más inverosímiles, como las lenguas de los erizos o el harina tostada, no hayan probado muy tempranamente con esta mezcla embriagadora y telúrica, que puede remontar el origen de lo que posteriormente se llamó "romana de los pobres" y luego, más afinadamente, "Terremoto", a los tiempos de la dominación española en el país. Si esto fuera así, el mérito de "El Hoyo" sería unificar en nuestros tiempos la mayor parte de la receta del trago y darle un nombre específico a un brebaje que ya estaba presente en Chile desde mucho antes. Desde allí se extendió por los más tradicionales bares de Mapocho, Recoleta, San Diego, Franklin, Club Hípico, Estación Central y todo el casco del Santiago histórico y popular.
El quitapenas. Recoleta 1480 Barrio Recoleta (Frente al Cementerio General) Abierto todos los días del año, salvo el 11 de septiembre, hasta las 23 horas
La "réplica", un trago más corto de "Terremoto" que la caña y que garantizaba supuestamente la borrachera que no había logrado eventualmente la primera gran dosis, también parece proceder de "El Hoyo", aunque el entrenamiento de los comensales en la beberecua los hizo cada vez más resistentes, haciéndole perder a la "réplica" su rentabilidad como garantía para sentir el prometido sismo que da nombre al trago.
Cabe advertir, por cierto, que otra leyenda adjudica el nombre del "Terremoto" no a algún episodio asociado al periodista alemán de 1985, sino a la sensación particular que produce su borrachera, como si no se sintieran las piernas y éstas temblaran, según hemos visto más arriba. No es por pelar, pero, al respecto, pido a los lectores poner atención en la particular descripción que hacen las damas sobre las sensaciones que les provoca el "Terremoto" una vez que lo prueban.
La piojera: Aillavilú Nº 1030, Santiago de Chile, Frente al Mercado Central.
En diciembre del año 2005 vino a Chile un equipo extranjero del programa "Ciudades & Copas", del canal Discovery Travel & Living. Habían pasado por los bares de varios países de América Latina y en Chile les recomendaron probar el "Terremoto" en su casa originaria de "El Hoyo", para ser atendidos por el garzón Marambio, que es todo un símbolo del lugar. Así lo hicieron y al parecer la bella conductora argentina, Laura Azcurra, tuvo un poco más de secuelas por los efectos del trago que aquellas que se permitió ver ante las cámaras mientras elogiaba la poderosa mezcla, aunque ella lo negó a periodistas de "Las Últimas Noticias" que le consultaron al respecto. Esta salida mediática del "Terremoto" al resto del mundo a través de los medios y de la moda de la cultura "guachaca" en Chile, coincide con la aparición de su oferta en los bares tradicionales de algunos países vecinos como Argentina y Perú, además, según me han contado.
Bien vampiros de las parras, acá les dejo una de las recetas tradicionales de uno de los tragos más extremos que he tenido el gusto de probar, siempre es ideal hacerlo en un espacio abierto en un parque ó en una salida al campo para tener espacio para que los borrachos se desplazen y puedan suceder situaciones graciosas y espontáneas como pegarle a los de los grupos vecinos, y ú ó conocer minas y levantárselas a los huevas del grupo propiamente dicho antes.
Una vez en un cumpleaños un amigo quedó tan afectado por este trago que se quedó a todo el sol sobre una roca, y todo vomitado. Lo bautizamos en esa ocasión "el caracol" porque le colgaban hilos de baba de la cara.
Como siempre dejo unos temas esquizoides, ahora de borrachos, ya que no había mostrado ninguno hasta ahora y es un género musical con mucho futuro.
En primer lugar les presento a unos los próceres de la vida nocturna y de tocar buena música. Yo los conozco personalmente de su grupo anterior total mosh y doy garantía que chupan como cosacos y se revientan cada vez que pueden. Los mox con: Bronceado de cantina.
Otro tema genial, que parece salido directamente de una historia de bukowski. Interpretado por los geniales dos minutos en el teatro de buenos aires: mosca de bar.
La siguiente ronda les viene cargadita de buen harcore punk, una de las pocas bandas californianas que alguna vez hicieron algo meritorio, les dejo al casi alcalde San francisco, el estrambótico jello biafra y su banda Dead Kennedys con: Too drunk to fuck (muy ebrio para cojer).
Ahora les presento un gran grupo punk español, los cuales no sólo cantan de política y rebelión, sino que de variados temas concernientes siempre a la ciudad y lo que pasa día a día ahí. Los reincidentes con: Himno al bar. Fíjénse por favor de la ciudada animación que acompaña a esta canción, casi ni se nota diferencia entre esta y la de un gran estudio. jajaja.
El siguiente trago de buena música será proporcionado por uno de los mejores músicos vivos del mundo, Goran Bregovic y su orquesta gitana, homenajeando al fiel fusil de los partisanos : el ak-47 Kalashnikov. Pongo este tema porque es grandioso escuchar goran y lanzarse a un carrete total.
El último trago de la noche será un ron, pero no uno cualquiera sino uno recomendado por los padres del harcore punk chileno, Los Fiskales ad-hoc con: Ron suicida.
La batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805) fue una batalla marítima entre la Marina Real británica y las flotas combinadas de la Marina francesa y la Marina española, durante la Guerra de la Tercera Coalición (agosto-diciembre de 1805) parte de las famosas guerras napoleónicas (1803 -1815). Esta batalla brindó a los ingleses la victoria más decisiva de la guerra y fue la batalla naval más importante del siglo 19. 27 buques británicos de línea dirigidos por el Almirante Lord Nelson a bordo del HMS Victory derrotó a los treinta y tres buques entre franceses y españoles bajo el mando del almirante francés Pierre Villeneuve cerca de la costa suroeste de España, justo al oeste del Cabo de Trafalgar. La flota franco-española perdió veintidós buques, mientras que los británicos perdieron uno solamente.
La espectacular victoria británica confirmó la supremacía naval que Gran Bretaña había establecido durante el siglo 18 y se logró en parte debido a que Nelson hizo una variación a la ortodoxa táctica naval imperante, que implicó encarar a la flota enemiga en una sola línea de batalla paralela a la del enemigo, a fin de facilitar la señalización y el desenvolvimiento de los buques en el campo de batalla, y de aumentar al máximo los campos de fuego y las zonas de disparo. Nelson hizo que su menor fuerza fuese dividida en dos columnas dirigidas perpendicularmente contra la superior flota enemiga, con resultados decisivos.
Almirante Horatio Nelson, 1758-1805, national maritime museum, greenwich, Londres.
Nelson fue herido de muerte durante la batalla, convirtiéndose y quedando en la memoria del Reino Unido como el mayor héroe de guerra naval. El comandante de las fuerzas francesa-españolas, el almirante Pierre de Villeneuve, fue capturado junto con su barco Bucentaure. El almirante español Federico Gravina escapó con el resto de la flota, y meses más tarde sucumbió a las heridas que recibió durante la batalla.
Almirantes Pierre de Villeneuve (izquierda) y Federico gavina Comandantes de la armada Franco-Española.
Antecedentes de la batalla
En 1805, el Primer Imperio Francés, bajo el mando de Napoleón, fue el principal poder militar en tierra en el continente europeo, mientras que la marina real británica controlaba el mar. Durante el curso de la guerra, los británicos impusieron un bloqueo naval en Francia, que había afectado al comercio e impidió a los franceses su plena movilización de sus recursos navales propios. A pesar de varias exitosas evasiones del bloqueo por parte de la marina francesa, estas no sirvieron para infligir una gran derrota a los británicos. Los británicos fueron capaces de atacar los intereses franceses en el hogar y en el exterior con relativa facilidad.
Mientras tanto, los franceses construyeron el llamado Sistema Continental que rechazaba cualquier tipo de comercio de los británicos con el continente europeo con un resultado global en toda europa produciendo el efecto de que los británicos fueran excluídos de todo tipo de tratado comercial, y así los franceses controlaron todos los principales puertos europeos, excepto los prusianos. Así pues, Gran Bretaña fue obligado a atacar a Napoleón en tierra. Cuando la Tercera Coalición declaró la guerra a Francia después de la corta duración de la Paz de Amiens, Napoleón Bonaparte estaba decidido a invadir Gran Bretaña. Para hacerlo, necesitaba asegurarse de que la Naval Inglesa no podría alterar la flotilla de invasión, lo que requeriría tener el control del Canal Inglés.
Napoleón cruzando los Alpes retrato ecuestre pintado al óleo sobre lienzo de Napoleón Bonaparte hecho por el artista francés Jacques Louis David entre 1801 y 1805. Inicialmente encargados por el embajador español en Francia, la composición muestra una versión fuertemente idealizada del auténtico cruce de los Alpes por Napoleón y su ejército en 1800. En las piedras de la parte inferior pueden ver los nombres de los otros genios militares que cruzaron también esas inaccesibles montañas: Anibal, el general cartaginés, Alejandro magno, el mayor estratega de la historia y Carlomagno, el fundador de los imperios europeos medievales.
Las principales flotas francesas estaban en la región de Brest, en Bretaña y en Toulon, en la costa mediterránea. Otros puertos en la costa atlántica francesa contenían pequeños escuadrones. Francia y España eran aliados, por lo que la flota española con sede en Cádiz y Ferrol también estaban disponibles. Los británicos poseían un experimentado y bien entrenado cuerpo de oficiales navales. Por el contrario, la mayoría de los mejores oficiales de la marina francesa, habían sido ejecutados o sacados del servicio durante la primera parte de la Revolución Francesa. Como resultado de ello, el Vice-almirante Pierre-Charles Villeneuve fue el más alto funcionario competente que podía comandar la flota mediterránea de Napoleón. Sin embargo, Villeneuve había demostrado una clara falta de entusiasmo para hacer frente a Nelson y la marina real tras la derrota en la Batalla del Nilo.
El plan naval de Napoleón en 1805 fue que las flotas francesas y españolas en el Mediterráneo y Cádiz rompieran el bloqueo y aunaran fuerzas en las Indias Occidentales. Entonces volverían, ayudando a la flota en Brest a salir del bloqueo, y juntas limpiarían el canal inglés de navíos enemigos, asegurando un pasaje seguro a la flota de invasión. Los ejércitos de Rusia y Austria estaban preparando un asalto a Francia una vez que la Gran Armada cruzara el Canal de la Mancha. Napoleón, como consecuencia de la desobediencia a las órdenes de Villeneuve, fue capaz de ajustar su estrategia haciendo volver a sus ejércitos de la invasión de Inglaterra para atacar a los rusos y austríacos con sorprendente velocidad, derrotando a los dos aliados de Gran Bretaña en Austerlitz.
B.P Villevalde. El heroísmo del regimiento de guardaespaldas a caballo en la batalla de Austerlitz el año 1805 (1884)
Indias occidentales.
A principios de 1805, el almirante Lord Nelson al mando de la flota británica bloqueaba Toulon. A diferencia de William Cornwallis, que mantenía un estricto bloqueo de Brest con la flota del canal Inglés, Nelson adoptó una estrategia de bloqueo descuidado con la esperanza de atraer a los franceses para sostener una importante batalla. Sin embargo, la flota de Villeneuve eludió a Nelson con éxito, cuando sus fuerzas se desviaron de su curso, debido a fuertes tormentas. Mientras que Nelson lo buscaba en el Mediterráneo, Villeneuve pasó a través del Estrecho de Gibraltar, se combinó con la flota española, y navegó como estaba previsto a las Indias Occidentales. Una vez que Nelson se dio cuenta de que los franceses habían cruzado el Océano Atlántico, salieron en persecución.
Cádiz.
Villeneuve regresó desde las Indias Occidentales a Europa, con la intención de romper el bloqueo de Brest, pero después de que dos de los buques españoles fueron capturados durante la Batalla del Cabo de Finisterre por un escuadrón bajo el Vice-Almirante Sir Robert Calder, Villeneuve abandonó este plan y navegó de vuelta a Ferrol. Allí recibió órdenes de Napoleón que regresara a Brest de acuerdo con el plan principal. Los planes de la invasión de Napoleón a Inglaterra dependían por completo de tener un número suficiente de buques de línea lo antes posible en Boulogne, Francia. Esto requeriría que la fuerza de 32 buques de Villeneuve se uniera a la del Vice-Almirante Ganteaume que contaba con una fuerza de 21 buques en Brest, además se unirían con un escuadrón de 5 buques del capitán Allemand, que le daban una fuerza combinada de 58 navíos de línea.
El navío es un buque de guerra de tres palos con aparejo de velas cuadradas y de dos a tres cubiertas artilladas. También conocido como navío de línea, al ser el tipo de buque que formaba la línea de batalla entre los siglos XVII y XIX. Aquí vemos una maqueta del navío de primera clase HMS Victory, Buque insignia del almirante Nelson, el cual poseía la aterradora cantidad de 100 cañones.
Cuando Villeneuve zarpó de Ferrol el 10 de agosto, las órdenes de Napoleón fueron que navegase hacia el norte hacia la ciudad de Brest. En cambio, estaba preocupado de que los británicos estuvieran observando sus maniobras, por lo que el 11 de agosto navegó hacia el sur hacia Cádiz en la costa suroeste de España. Sin signos de la flota de Villeneuve hacia el 26 de agosto, los tres cuerpos del ejército de invasión francés que estaban cerca de Boulogne rompieron campamento y marcharon hacia Alemania, donde supusieron serían más útiles. El mismo mes, Nelson regresó a su hogar en Inglaterra después de dos años de servicio en el mar, para descansar. Permaneció en tierra durante 25 días, y fue recibido calurosamente por sus compatriotas, que estaban nerviosos sobre una posible invasión francesa. Un rumor llegó a Inglaterra el 2 de septiembre sobre la flota conjunta de franceses y españoles en el puerto de Cádiz. Nelson tuvo que esperar hasta el 15 de septiembre antes de que su buque el HMS Victory estuviera listo para hacerse a la mar.
El 15 de agosto, Cornwallis decidió separar a 20 buques de línea de la flota que custodiaban el Canal de la Mancha, y los dispuso que navegaran hacia el sur para entablar batalla con las fuerzas enemigas de España. Esto dejó el Canal de la Mancha desprotegido, con tan sólo 11 buques de línea presentes. Sin embargo, esta fuerza que se separó formó el núcleo de la flota británica que luchó en Trafalgar. Esta flota, bajo el mando del Vice-almirante Calder, llegó a Cádiz el 15 de septiembre. Nelson se unió a la flota el 29 de septiembre para tomar el mando. La flota británica utilizó fragatas para mantener una constante vigilancia sobre el puerto, mientras que la fuerza principal se mantuvo fuera de la vista 50 millas (80 km) al oeste de la costa. La esperanza de Nelson fue la de atraer a la combinación de fuerzas franco-españolas y participar en una "batalla encarnizada". La fuerza encargada de vigilar el puerto fue dirigida por el Capitán Blackwood, comandando el HMS Euryalus. Quién poseía una dotación de siete buques (cinco fragatas y dos goletas) el 8 de octubre.
El Santísima Trinidad. Navío de línea de 136 cañones, con 4 baterías de cañones que le hacían ser caso único en la historia. Aunque tal teórica fortaleza se veía mermada en cualidades marineras, ya que tumbaba tanto que cuando el mar estaba algo picada no podía utilizarse la primera batería. Aún así estuvo en activo 36 años. La imágen representa al navío pintado según la descripción hecha de él por los marinos británicos durante la batalla de Trafalgar. Estaba Armado como un 112 cañones más obuses de diferentes calibres.
Situación de suministros.
En este punto, la flota de Nelson necesitaba seriamente suministros. El 2 de octubre, cinco buques de línea, el HMS Queen, el HMS Canopus, el HMS Spencer, el HMS celo, el HMS Tiger, y la fragata HMS Endymion se enviaron a Gibraltar al mando del Almirante Louis por suministros. Estos buques fueron desviados para posteriormente hacer de convoy en el Mediterráneo, mientras que Nelson esperaba su regreso. Otros buques británicos seguían llegando, y el 15 de octubre la flota estaba en su fuerza máxima para la batalla. Nelson también perdió el buque insignia de 98 cañones comandado por Calder, HMS Príncipe de Gales, que fue enviado a casa junto con Calder, quien había sido llamado por el almirantazgo para hacer frente a una corte marcial por su aparente falta de agresión durante la participación en la batalla del Cabo de Finisterre el 22 de julio.
Situación política de las grandes potencias de esa época, como podemos apreciar muchos imperios de ese período han sido aniquilados ó transformados en versiones mamonas de lo que fueron otrora, como el reino de Prusia, El todopoderoso imperio Otomano, el imperio Austríaco y el imperio ruso, por nombrar algunos .
Mientras tanto, la flota de Villeneuve en Cádiz también padeció una grave escasez de suministros que no podía ser fácilmente rectificada ni siquiera por la gran cantidad de dinero francés. El bloqueo mantenido por la flota británica había hecho difícil abastecerce para los aliados y sus locales de suministros. Los navíos de Villeneuve también estaban más de dos mil hombres por debajo de la fuerza necesaria para navegar. Estos no fueron los únicos problemas que enfrentó la flota franco-española. Los principales buques franceses de línea se habían mantenido en puerto durante años debido a los bloqueos británicos y sólo habían participado en breves incursiones. El apresurado viaje al otro lado del Atlántico y de vuelta había utilizado suministros vitales y no eran equiparables con los de la flota británica que poseía años de experiencia en el mar y una formación excelente. En las tripulaciones francesas figuraban pocos marineros experimentados, y, a la mayoría de la tripulación tuvo que enseñársele los elementos de la náutica en las pocas ocasiones en las que tuvieron oportunidad de estar en alta mar, además la artillería fue muy mal entrenada. La situación del suministro comenzó a mejorar en octubre, pero las noticias de la llegada de Nelson hizo a Villeneuve reacio a salir del puerto. De hecho, sus capitanes habían celebrado una votación sobre el asunto y decidieron permanecer en el puerto.
El 16 de septiembre, Napoleón dio órdenes de que los buques franceses y españoles en Cádiz se hicieran a la mar en la primera oportunidad favorable, se les unieron siete barcos españoles de línea luego en Cartagena, avanzaron hacia Nápoles, y allí desembarcaron a los soldados que llevaban para reforzar sus tropas, y se les ordenó además que hicieran una acción decisiva si es que se encontraban con una flota británica de números inferiores.
Las flotas: Armada Británica.
El 21 de octubre Nelson tenía 27 buques de línea. Comandaba a la flota en su buque insignia, el primera clase y de 100 cañones HMS Victory. Tenía otros dos buques de primera clase y cien cañones en su flota. También había cuatro buques de segunda clase y 98 cañones. Además de Veinte navíos de tercera clase. Uno de los tercera clase era un navío de 80 cañones, y dieciséis eran navíos de 74 cañones. Los tres restantes eran barcos de 64 cañones, que estaban siendo eliminados gradualmente de la marina en el momento de la batalla. Nelson también tuvo cuatro fragatas de 38 o 36 cañones, una goleta de 12 cañones y una balandra ó “cutter” de 10 cañones.
Las corbetas, o fragatas ligeras, tenían, al igual que otros veleros, la disposición del bricbarca (tres o más palos con los dos primeros de aparejo cuadrado al estilo del bergantín y el resto de cuchillo).
Armada Franco-Española.
En contra de Nelson, el Vice-Almirante Villeneuve envió 33 buques de línea, incluyendo algunos de los más grandes del mundo en ese momento. Los españoles aportaron cuatro buques de primera clase a la flota. Tres de estos buques, uno de 136 y dos de 112 cañones, éstos eran mucho más grandes que cualquiera poseído por Nelson. El cuarto de primera clase poseía 100 cañones. La flota además tenía seis tercera clases de 80 cañones, (cuatro franceses y dos españoles), y una nave francesa de tercera clase con 64 cañones. El tercio restante eran 22 navíos de tercera clase de 74 cañones, de los cuales catorce eran franceses y ocho españoles. En total, los españoles tenían 15 buques de línea y los franceses 18. La flota también incluía cuatro fragatas de 40 cañones y dos bergantines de 18 cañones, todos franceses.
La goleta aparece en el siglo XVIII y tiene características funcionales parecidas al bergantín, del que se diferencia principalmente por su aparejo. Es un buque capaz de alcanzar gran velocidad en ceñida y través, y se empleó de forma parecida al bergantín, aunque por su menor tamaño se destinaba más a actividades mercantes de cabotaje. Con estas basuras de barcos se pelearon la mayoría de nuestras "gloriosas" batallas navales del subdesarrollo.
La batalla: El plan de Nelson.
La ortodoxia táctica imperante dictaba maniobrar acercándose a la flota enemiga en una sola línea de batalla y, a continuación, atacar en líneas paralelas. Esto producía que las flotas, en general, participaban en un desordenado cuerpo a cuerpo con las flotas enemigas cada vez más mezcladas unas con otras. Una de las razones para la predilección de la línea única de batalla era ayudar al almirante a controlar a la flota. Si todos los buques estaban en línea, la señalización en el campo de batalla era posible. La línea también tuvo propiedades defensivas, permitiendo a cualquiera de las partes a retirarse rompiendo la formación. Si el atacante optaba por continuar su lucha contra el retirado la línea se rompía también. A menudo, esta última táctica llevó a batallas decisivas o permitió a la parte perdedora reducir sus pérdidas. Nelson deseaba ver una batalla decisiva. Su solución al problema fue deliberadamente cortar la línea enemiga en dos. Acercándose en dos columnas navegando perpendicularmente a la línea del enemigo, una hacia el centro de la línea rival y una hacia la línea posterior de retirada enemiga, sus barcos romperían al enemigo en la mitad de la formación, rodearían a la mitad posterior, y los obligarían a luchar hasta la muerte. Nelson esperaba específicamente cortar la línea justo en frente del buque insignia enemigo: el aislamiento de los buques frente a la ruptura no sería capaz de ver las señales del buque insignia, esperando sacarlos fuera de combate mientras se reordenaban. La intención de ir directo hacia el enemigo hizo hizo eco en las tácticas utilizadas por el Almirante Duncan en la batalla de Camperdown y en el almirante Jervis en la Batalla del Cabo de San Vicente, ambas en 1797.
El plan tenía tres ventajas principales. En primer lugar, permitiría a la flota británica cerrarse sobre la flota franco-española tan pronto como fuera posible, reduciendo la posibilidad de que fueran capaces de escapar sin luchar. En segundo lugar, entablarían un frenético combate cuerpo a cuerpo por tratar de romper la línea franco-española e inducirían a una serie de enfrentamientos buque a buque, en el que los británicos era probable que prevalecieran. Nelson sabía que sus mejores marineros, su artillería más rápida, y la moral más alta de su tripulación tenían una ventaja decisiva que no podía ser compensada por cualquier cantidad de valentía por parte de sus oponentes. En tercer lugar, era decisivo lograr una concentración en la parte posterior de la flota franco-española. Los buques en la vanguardia de la flota enemiga tendrían que dar marcha atrás para apoyar la parte trasera, un esfuerzo que llevaría mucho tiempo.
El principal inconveniente de atacar directo era que los buques franco-españoles tendrían la ventaja de un mantenido fuego de costado en los arcos de los principales buques británicos a medida que se acercasen, el que los buques británicos no podrían contestar. Nelson, sin embargo, era muy consciente de que los artilleros franceses y españoles fueron mal entrenados, con toda probabilidad los enemigos intentarían completar el fuego con soldados de infantería, y estos tendrían dificultades para disparar con precisión sobre una plataforma en movimiento. Después de todo la flota combinada navegaba a través de un fuerte oleaje, lo que causaba que los buques se balancearan mucho y esto exacerbaba el problema. El plan de Nelson no era una apuesta, sino uno cuidadosamente calculado.
Mapa de la época que muestra como se procedió a atacar a la flota combinada de los Franceses y españoles, si agrandan la foto podrán ver los nombres de cada navío, el favorito por mi parte debido a su chingón nombre es EL LEVIATÁN.
Durante el período de bloqueo frente a las costas de España en octubre, Nelson dio instrucciones a sus capitanes en cuanto a la forma en que pretendía luchar la batalla que se aproximaba durante dos cenas celebradas a bordo del Victory. Los principios rectores de sus instrucciones fueron que la orden de hacerse a la vela, sería inmediatamente cuando el enemigo fuera avistado, esa tendría que ser la orden para asegurar la batalla, así que no se perdería tiempo en formar una línea precisa. El ataque se llevó a cabo en dos cuerpos, de los cuales uno, que sería dirigido por el segundo al mando, Collingwood, se lanzaría a la parte trasera del enemigo, mientras que el otro, encabezado por Nelson, se haría cargo del centro y de vanguardia. En preparación para la batalla, Nelson ordenó que los buques de su flota fueran pintados en un distintivo patrón amarillo y negro (más tarde conocido como el Nelson Chequer) que los haría fáciles de distinguir de sus oponentes.
Nelson tuvo la precaución de señalar a sus capitanes que algunos detalles debían ser dejados al azar. Ya que nada nada era seguro en una batalla naval, así que dejó a sus capitanes libres de todas las normas que los podían frenar diciéndoles que "el capitán no puede hacer muy mal si coloca su barco junto a la del enemigo." En resumen, la ejecución iba a ser como las circunstancias lo dictaban, con apego a la única regla de que el enemigo de la parte trasera iba a ser sacado de la batalla y las mayores fuerzas serían apuntadas hacia esa zona. El almirante Villeneuve mismo expresó su convicción de que Nelson utilizaría algún tipo de ataque poco ortodoxo, indicando específicamente que creía que el ataque sería directo contra sus líneas. Pero el sostenido juego de gato y el ratón con Nelson lo había cansado, y él estaba sufriendo de una crisis nerviosa. Argumentando que la inexperiencia de sus oficiales significaba que no sería capaz de mantener la formación en más de un grupo, se optó por no hacer nada para sacar provecho a esta precisa evaluación que habían hecho los franceses de las intenciones de Nelson.
Partida.
El 18 de octubre de 1805, Villeneuve recibió una carta que le informaba que el Vice-Almirante François Rosily quien estaba en Madrid había llegado con órdenes de tomar el mando. Al mismo tiempo, recibió datos de inteligencia acerca que un destacamento de seis buques británicos (el escuadrón del Almirante Louis), quien había atracado en Gibraltar. Atormentado por la perspectiva de ser degradado en frente de su flota, Villeneuve resolvió hacerse a la mar antes de que su sucesor pudiera llegar a Cádiz. A pesar de que una tempestad se avecinaba el 18 de octubre, la flota comenzó rapidamente los preparativos para zarpar. El clima, sin embargo, de repente se calmó tras una semana de tormentas. Esto frenó la salida del puerto, lo que los británicos tomaron como una advertencia. Villeneuve había elaborado planes para formar una fuerza de cuatro escuadrones, cada uno con dos buques franceses y españoles. A raíz de su voto antes de quedarse, los capitanes se mostraban renuentes a abandonar Cádiz y, como consecuencia fallaban en seguir las órdenes de Villaneuve al pie de la letra. (Villeneuve se había convertido en un despreciable por muchos de los oficiales de la flota y la tripulación). Como resultado de ello, la flota salió del puerto sin ninguna formación en particular.
El HMS Surprise. El barco de los libros de O'Brian (master and commander). Fragata ligera de 28 cañones y 197 hombres. Una fragata de ese tipo fue la que avistó a la flota Franco-española.
Le llevó hasta más allá del 20 de Octubre a Villeneuve tener su flota organizada, y zarpar en tres columnas hacia el Estrecho de Gibraltar con dirección sur-este. Esa misma noche, el buque Achille vio una fuerza de 18 buques británicos de línea en la búsqueda de los aliados. La flota comenzó a prepararse para la batalla durante la noche y se les ordenó que formaran en una sola línea. Al día siguiente, La flota de Nelson consistente en 27 buques de línea y cuatro fragatas fue avistada en persecución desde el noroeste con el viento en popa. Villeneuve ordenó nuevamente su flota en tres columnas, pero pronto cambió de idea y ordenó una sola línea. El resultado fue una extensa y desigual formación.
La flota británica se hizo a la vela, así que lucharían, bajo la señal 72 del Buque insignia de Nelson. A las 5:40 am, los británicos llegaron cerca de 21 millas (34 km) al noroeste del Cabo de Trafalgar, con la flota franco-española entre los británicos y el Cabo. A las 6 am de la mañana, Nelson dio la orden de prepararse para la batalla. A las 8 am, Villeneuve ordenó a la flota a unirse y volver hacia Cádiz. Los aliados ordenaron sus líneas, colocando la parte posterior de la división a las órdenes del almirante Pierre Dumanoir le Pelley en la vanguardia. El viento se convirtió en un enemigo en este punto, a menudo cambiando de dirección. El viento muy ligero, además hacía prácticamente imposibles las maniobras excepto para los capitanes más expertos, pero no para la mayoría de las tripulaciones. las inexpertas tripulaciones tenían dificultades con las condiciones cambiantes, y tardaron casi una hora y media para que las órdenes de Villeneuve pudieran ser completadas. Las flotas francesas y españolas ahora formaban un desigual angulo en forma de media luna, con los buques más lentos más a sotavento de la costa.
A las 11 horas toda la flota de Nelson fue visible para Villeneuve, formando dos columnas paralelas. Las dos flotas estarían dentro del alcance de cada una dentro de una hora. Villeneuve en este momento comenzó a preocuparse sobre la formación de una línea, ya que sus barcos estaban espaciados de manera desigual y en una formación irregular. La flota franco-española tenía un largo de casi cinco millas (8 km) de largo cuando la flota de Nelson se acercó a tiro. Mientras los británicos se acercaban, podían ver que el enemigo no estaba navegando en un orden correcto, sino más bien en grupos irregulares. Nelson no pudo ubicar de inmediato el buque insignia francés ya que los franceses y españoles no llevaban gallardetes de mando. Los seis buques británicos enviados a Gibraltar anteriormente no habían regresado, por lo que Nelson tuvo que luchar sin ellos. Estaba sobrepasado en número de tropas y en cantidad de armas, cerca de 30.000 hombres y 2.568 cañones en contra de sus 17.000 hombres y 2.148 cañones. La flota franco-española también tenía seis buques de línea más que los ingleses, y podían combinar más fácilmente su fuego. No había forma de evitar que algunos de los buques de Nelson fueran atacados por dos o tres naves enemigas a la vez.
La batalla progresó en gran medida de acuerdo con el plan de Nelson. A las 11:45, Nelson envió la famosa señal de banderas, "Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber" Él había dado instrucciones a su oficial de señales, el Teniente John Pasco, que mostrara a la flota el mensaje "Inglaterra confía que cada hombre cumplirá con su deber". Pasco sugirió que la palabra “confía” escrita por Nelson se sustituyera por “espera”, ya que la primera palabra estaba en el libro de señales, “confía” en cambio tendría que escribirse letra por letra. Nelson aceptó el cambio.
Este mapa muestra la posición aproximada de las dos flotas a las 12:00 horas, cuando el buque Royal Sovereign rompió la línea franco-española. El cabo Trafalgar estaba 16 kms al noreste.
Como la batalla comenzó a abrirse, los franceses y españoles adoptaron una rasgada línea curva que se dirigía hacia el norte. Como estaba previsto, la flota británica se estaba aproximando a la línea franco-española en dos columnas. Liderando el norte, en la columna de barlovento estaba la nave insignia de 100 cañones de Nelson HMS Victory, Collingwood, mientras tanto en la nave de 100 cañones HMS Royal Sovereign controlaba la segunda línea, de sotavento. Las dos columnas británicas se acercaban desde el oeste formando un ángulo recto. Nelson dirigió a su línea en una finta hacia la vanguardia de la flota franco-española y, a continuación, regresó abruptamente hacia el punto de ataque. Collingwood alteró el curso de su columna ligeramente con el fin de que las dos líneas de ataque convergieran en la misma línea de ataque.
Justo frente a su columna, estaban las fuerzas aliadas, así que Collingwood dijo a sus oficiales, "Ahora, señores, vamos a hacer algo hoy de lo que se hablará en el mundo por un largo tiempo" Debido a que los vientos eran muy suaves durante la batalla, todos los buques se desplazaban muy lentamente, y los principales buques británicos comenzaron a recibir un pesado fuego de varios de los barcos enemigos durante casi una hora antes de sus propias armas de fuego pudieran darles soporte.
Batalla de Trafalgar, la situación a las 12h.
Al mediodía, Villeneuve envió la señal de "ataquen al enemigo", y la Fougueux hizo su primer disparo de prueba hacia la Royal Sovereign. La Royal Sovereign tenía todas sus velas desplegadas, y debido a que se había limpiado recientemente su parte inferior, superó al resto de la flota británica. Y se acercó peligrosamente a la línea de los aliados, llegó bajo el fuego de las naves Fougueux, Indomptable, San Justo y San Leandro, antes de romper la línea justo a popa del buque insignia del almirante Álava: la Santa Ana, contra la que se disparó una devastadora ráfaga doble de lado.
Una andanada simultánea de todas las baterías de un costado de un navío de primera clase (aunque era más normal el disparo en sucesión, para no dañar la propia estructura) podía arrojar media tonelada de hierro sólido sobre el blanco. Todos estos cañones disparaban normalmente balas esféricas sólidas de hierro colado, aunque también podían emplear para cometidos específicos otra munición, como balas encadenadas o palanquetas (para dañar la jarcia del enemigo), granadas (balas esféricas rellenas de explosivo), balas rojas (calentadas al rojo para provocar incendios), botes de metralla, etc. El manejo de los cañones era complicado y requería gran fuerza, cuidado y destreza. Un gran cañón de a 36 exigía hasta 14 sirvientes: media docena de especialistas y ocho o diez marineros que ayudaban a mover la cureña y emplazar de nuevo el cañón tras cada disparo. Aunque el alcance teórico de las mayores piezas con balas sólidas llegaba a los 3000 m, el eficaz no pasaba de los 900 y, normalmente, se combatía a menos de 400 m (menos de dos cables), e incluso se procuraba disparar desde mucho más cerca, a tocapenoles, cuando los proyectiles conservaban suficiente energía cinética como para causar grandes destrozos y mortandad en buques y tripulaciones.
El segundo buque en la columna británica, la HMS Belleisle, fue apuntada por los buques L'Aigle, Achille, Neptuno y Fougueux; su mástil prontamente fue detrozado por el fuego de múltiples cañones enemigos, quedando inutilizado para maniobrar y, en gran medida incapaz de presentar batalla, debido también a que sus caídas velas tapaban las baterías de cañones, pero mantuvo su bandera izada durante 45 minutos hasta que los siguientes buques británicos llegaron a su rescate. El Santa Ana infringió graves daños al Royal Sovereign de Collingwood. Gracias al gran poder artillero de los grandes navíos españoles de 112 cañones ninguno acabó capturado o perdido en Trafalgar. Los españoles aportaron los únicos 4 navíos de tres puentes de la escuadra combinada.
Batalla de Trafalgar, la situación a las 13h.
Durante 40 minutos, la HMS Victory estuvo bajo el fuego de los buques Héros, Santísima Trinidad, Redoutable y Neptuno, y aunque muchos disparos se perdían debido a la impericia de los artilleros aliados otros impactaron correctamente dejando numerosos muertos y heridos, además de quebrar el timón, por lo que tuvo que ser dirigida desde su timón bajo cubierta. La victory aún no podía responder el fuego. A las 12:45, la Victory cortó la línea enemiga entre el buque insignia de Villeneuve el Bucentaure y el Redoutable.
La victory llegó cerca de la Bucentaure, disparando una devastadora andanada de costado hacia la popa enemiga, que provocó muchos muertos y heridos entre los artilleros. Villeneuve creyó que un abordaje se llevaría a cabo, y con un garfio de abordaje en la mano, le dijo a sus hombres: "¡voy a arrojarlo hacia el barco enemigo y lo traeremos de vuelta!” sin embargo debido a que la Victory era más alta esto no se produjo. Mientras tanto, el Almirante Nelson, de la Victory se enfrenta al navío de 74 cañones Redoutable. El Bucentaure quedó a la merced de los próximos tres buques de la armada británica que se acercaban a barlovento el Temeraire, Conqueror y el Neptune.
La cubierta del HMS Victory en pleno combate. A la derecha de la imágen está representado Nelson. No fue el único en hacerlo ya que la cubierta al final del día quedó sembrada de cadáveres.
Situación del centro de la línea combinada y penetración de la columna de Nelson (de 11.45 a 14.00). Nótese como el Trinidad, a las 14.00 horas empieza a ser rodeado por elementos británicos, mientras que el Bucentaure y el Redoutable se encuentran atrapados entre el Victory y el Temeraire. Fuente: Corpus Documental de la campaña de Trafalgar, J.I.G Aller. 2004.
Un cuerpo a cuerpo a se produjo a continuación entre los dos barcos y, durante esa lucha, los mástiles de la victory se enredaron con los del francés Redoutable. La tripulación del Redoutable, que incluía un fuerte cuerpo de infantería (con 3 capitanes y 4 tenientes), se reunieron en un intento de subir a bordo y tomar la victory. Una bala de mosquete disparada desde el palo de mesana de la Redoutable golpeó a Nelson en el hombro izquierdo y pasó a través de su columna vertebral entre la sexta y séptima vértebra torácica, dos pulgadas por debajo de su omóplato derecho alojándose en los músculos de su espalda. Nelson, exclamó, "al fin lo lograron, estoy muerto." Fue llevado bajo cubierta.
Momento en el que Nelson recibe el disparo mortal de un tirador del Redoutable, desde donde los británicos recibieron una lluvia mortífera de balas de mosquete que causó muchas bajas.
La victory cesó de disparar, los artilleros tuvieron que ser llamados a la cubierta para luchar contra la captura, pero fueron rechazados a los cuartos inferiores por las granadas francesas. Como los franceses se disponían a abordar a la Victory, el Temeraire, el segundo buque en la columna Británica de barlovento, se acercó a la proa de estribor de la Redoutable y procedió a disparar sobre la expuesta tripulación francesa con fuego de carronadas, causando muchas bajas.
La carronada consistía en un cañón de tubo muy corto de hierro colado, con aspecto rechoncho. Se fabricaron modelos de entre 6 y 68 libras, pero las más populares fueron las de 24 en adelante. Los modelos más antiguos tenían muñones para su montaje, pero desde fines del siglo XVIII se sustituyeron por un grueso anillo vertical con pasador en la parte inferior del tubo. Más importante aún, las carronadas tenían otro anillo horizontal en su extremo para recibir un gran tornillo, que permitía ajustar con precisión la elevación de la pieza. Las principales ventajas de la carronada eran su fenomenal potencia de fuego a corta distancia (sobre todo desde el momento en que, montadas en lo alto del casco, podían barrer con metralla las cubiertas enemigas). La menor velocidad inicial hacía que a corta distancia, en lugar de atravesar limpiamente el casco enemigo, el proyectil de la carronada proyectara decenas de grandes astillas de madera que hacían el efecto de una metralla mortal entre la tripulación contraria.
Momento en el que el Redoutable recibe una definitiva andanada antes de su rendición. (agrandar esta foto para ver en detalle)
A las 13:55, el capitán Lucas, de la Redoutable, con 99 hombres aptos de un total de 643 y gravemente herido él mismo, se rindió. El buque francés Bucentaure fue alejado de formación por la victory y el Temeraire y, a continuación, arrasado por los disparos de los buques Neptune, Leviathan y conqueror, al igual que la Santísima Trinidad que aislada y sobrepasada por el granjeado fuego, se rindió después de tres horas de heroica resistencia. A medida que más y más buques británicos entraron en la batalla, los buques de los aliados del centro y retaguardia fueron destrozados por el devastador y preciso fuego de los cañones ingleses. La vanguardia aliada, después de una larga quietud, hizo una demostración inútil de fuego y, a continuación, navegó alejándose de la batalla.
El Victory junto con el Redoutable y el Temeraire al que se les unió el Fougueux en la encarnizada lucha. A la izquierda el Trinidad casi desarbolado tras un duro castigo. Pintura del Royal Naval Museum de Porstmouth.
El Santísima Trinidad casi desarbolado y con cientos de bajas a bordo a punto de rendirse. A la izquierda el ya rendido y desarbolado navío Bucentaure, de Villeneuve. Pintura del Royal Naval Museum de Portsmouth.
De forma inexplicablemente tardía la vanguardia al mando del Contralmirante Dumanoir vira, pero unos lo hacen a avante y otros en redondo, pero ambos alejándose de la batalla y disparando de forma esporádica o lejana. Los navíos que acompañan a Dumanoir disparan contra el Spartiate y Minotaur antes de alejarse definitivamente del combate, mientras que el francés Intrepide, y los españoles Neptuno y San Agustín son los únicos de la vanguardia que combaten hasta el final. Los británicos tomaron 22 buques de la flota franco-española sin perder ninguna nave. Entre los buques que fueron tomados estaban los franceses L'Aigle, Algésiras, Berwick, Bucentaure, Fougueux, Intrépide, Redoutable, y Swiftsure. Los buques españoles que fueron tomados fueron: el Argonauta, Bahama, Monarca, Neptuno, San Agustín, San Ildefonso, San Juan Nepomuceno, Santísima Trinidad, y Santa Ana. De éstos, se hundió el Redoutable, Santísima Trinidad y el Argonauta, que había sido saboteado por los británicos más tarde se hundió, El Achille explotó al recibir un cañonazo en la santa bárbara (polvorín), y El San Agustín y el Intrépide fueron quemados, Además L'Aigle, Berwick, Fougueux, y el Monarca y fueron destrozados en un vendaval a raíz de los daños de la batalla.
El final de la batalla. Nótese como a lo lejos de ven los barcos españoles y franceses que huyen para no ser capturados.
En su lecho de muerte Nelson ordenó a la flota que tirara las anclas, ya que se avecinaba una tormenta. Sin embargo, cuando la tormenta empezó, destruyó muchos de los buques los que se hundieron por estar muy dañados o encallaron en los bajíos. Algunos de ellos fueron capturados por los presos franceses y españoles como una pequeña recompensa para ellos o por las tripulaciones de los buques que navegaban desde Cádiz. El cirujano William Beatty escuchó las últimas palabras de Nelson "Gracias a Dios he cumplido con mi deber". Beatty tomó su pulso y, a continuación, le cerró los ojos. El capellán de Nelson, Alexander Scott, quien se mantuvo con Nelson hasta su muerte, recuerda sus últimas palabras como "Dios y mi país." Nelson murió a las cuatro y media, tres horas después de haber sido impactado por la bala de mosquete.
Secuelas de la batalla.
Sólo once buques llegaron a Cádiz, y de esos sólo cinco se consideraron en condiciones de navegar. Al mando del capitán Julien Cosmao, quien zarpó dos días más tarde y trató de retomar algunos de las presas británicas, logró volver a capturar dos barcos, y obligó a Collingwood a sabotear varias de sus presas. Los cuatro buques que escaparon con Dumanoir fueron tomados el 4 de noviembre por Sir Richard Strachan en la Batalla de Cabo Ortegal. Cuando Rosily llegó a Cádiz, encontró que sólo cinco buques franceses permanecían en su lugar en vez de los 18 que se esperaban. La flota superviviente permaneció empantanada en Cádiz hasta 1808, cuando Napoleón invadió España. Los barcos franceses fueron incautados por las fuerzas españolas y puestos en servicio en contra de Francia.
Pintura de Auguste Ballin con el Victory de Nelson tras la batalla, quedó hecho mierda, sin embargo pudo seguir navegando hasta gibraltar.
La HMS Victory hizo sus velas hacia Gibraltar para las respectivas reparaciones, el cuerpo de Nelson fue velado en la bahía de Rosia, Gibraltar y después que las reparaciones de emergencia se llevaron a cabo, regresó a Inglaterra. Muchos de los tripulantes heridos fueron llevados a tierra en Gibraltar y tratados en el Hospital Naval. Los hombres que posteriormente murieron de las heridas sufridas en la batalla están enterrados en o cerca del cementerio de Trafalgar, en el extremo sur de Main Street, Gibraltar. Un oficial de los Royal Marines fue muerto a bordo de HMS Victory, el capitán Charles Adair. El oficial de la Marina Real teniente Lewis Buckle Reeve resultó gravemente herido en la batalla, y falleció al lado del herido de muerte Nelson.
La batalla tuvo lugar el día después de la Batalla de Ulm, y Napoleón no se enteró del resultado hasta semanas después. La Grande Armée había dejado Boulogne para luchar contra los aliados de Gran Bretaña antes de que pudieran combinar una mayor fuerza. Había un estricto control sobre los medios de comunicación de París y la derrota se mantuvo como un secreto muy bien guardado. En un estrategia de propaganda, la batalla fue declarada una "espectacular victoria" por los franceses y los españoles. El Vice-almirante Villeneuve fue hecho prisionero a bordo de su buque insignia y llevado a Inglaterra. Después obtuvo la libertad condicional en 1806 y volvió a Francia, Villeneuve fue encontrado en su habitación de hotel durante una parada en el camino hacia París apuñalado seis veces en el pecho con un cuchillo de cocina. Se registró que se había suicidado.
Menos de dos meses más tarde, la Guerra de la Tercera Coalición terminó con una decisiva victoria sobre los franceses Rusia y Austria, los aliados de Gran Bretaña, en la Batalla de Austerlitz. Prusia decidió no unirse a la Coalición y Europa se encontraba temporalmente en paz otra vez. Francia ya no podía impugnar a Bretaña en el mar. Napoleón había establecido el sistema continental, en un intento de negar el comercio con Gran Bretaña del continente.
Detalle de una reproducción moderna de un cartel de 1805 en conmemoración de la batalla
Consecuencias.
Tras la batalla, la Royal Navy nunca más fue seriamente amenazada por la flota francesa en un compromiso a gran escala. Napoleón ya había abandonado sus planes de invasión antes de la batalla y nunca los revivió. La batalla no significó, sin embargo, que el desafío naval francés a Gran Bretaña hubiese terminado. En primer lugar, como el control francés sobre el continente se expandía, Gran Bretaña tuvo que adoptar medidas activas en 1807 y 1808 para evitar que los buques de las marinas europeas más pequeñas cayesen en manos francesas. Este esfuerzo fue un gran éxito, pero no puso fin a la amenaza de Napoleón, éste instituyó un programa de construcción naval a gran escala que produjo una flota de 80 buques de línea en el momento de su caída del poder en 1814, con más en construcción. Gran Bretaña, en comparación poseía 99 buques de línea activos en el servicio en 1814, y esto era cercano al máximo que podrían ser proveídos de suministros. Contando unos pocos años más, los franceses podrían haber realizado sus planes de construcción de 150 buques de línea para oponer un nuevo reto a la Armada Real, para compensar la inferioridad de sus tripulaciones con números. Por casi 10 años después de Trafalgar la Royal Navy se mantuvo en estrecho bloqueo de las bases francesas y ansiosamente observó el crecimiento de la flota francesa. Al final, el Imperio de Napoleón fue destruido antes de que la ambiciosa acumulación de barcos pudiera ser completada. Nelson se convirtió - y sigue siendo – el mayor héroe naval de guerra de gran bretaña, y una fuente de inspiración para la Marina Real, por sus poco ortodoxas tácticas muy raramente imitadas por las generaciones futuras.
El primer monumento que se erigió en Gran Bretaña para conmemorar a Nelson se construyó en Glasgow Green, en 1806, posiblemente precedido de un monumento en Taynuilt, cerca de Oban el año 1805, ambos también en conmemoración de los muchos capitanes y las tripulaciones de soldados escoceses en la batalla.
El monumento de 44 m de altura en Glasgow Green fue diseñado por David Hamilton y pagado por suscripción pública. Alrededor de la base están los nombres de sus famosas victorias: Aboukir (1798), Copenhague (1801) y Trafalgar (1805). En 1808, el Pilar a Nelson fue erigido en Dublín para conmemorar a Nelson y sus logros (muchos marineros en Trafalgar habían sido irlandeses y se mantuvo hasta que fue volado por los miembros del "Viejo IRA" en 1966. El monumento a Nelson en Edimburgo fue construido entre 1807 y 1815 en forma de un telescopio al revés, y en 1853 se contruyó una “bola del tiempo” dando una señal horaria para los buques en los muelles de Leith y Firth. En el verano esto coincide con el disparo de las 1 o’clock. El Monumento a Britannia en Great Yarmouth fue erigido en 1819.En Londres el famoso Trafalgar Square fue nombrado en honor de su victoria, y la estatua de Nelson la Nelson's Column, fue terminadada en 1843.
La disparidad de las pérdidas ha sido atribuida por algunos historiadores no tanto a las audaces tácticas de Nelson, sino a la diferencia en la lucha contra la disposición de las dos flotas. La flota de Nelson estaba compuesta por buques de línea que habían pasado una considerable cantidad de tiempo en el mar de debido a los bloqueos de los puertos franceses, mientras que la flota francesa había estado, en general, fondeadada en el puerto. Sin embargo, la flota de Villeneuve había pasado meses en el mar de cruzando el Atlántico dos veces, lo que apoya la tesis de que la principal diferencia de eficacia entre las dos flotas fue la moral de los dirigentes. Las audaces tácticas empleadas por Nelson fueron diseñadas estratégicamente para garantizar un resultado decisivo. Los resultados navales reivindican su juicio.
El HMS Victory en su estado actual de museo flotante.
+
Foto de las baterías de cañones de la victory en la actualidad, como piezas de museo.
La Marina Real procedió a dominar los mares por los años restantes de la navegación. Aunque la victoria en Trafalgar fue generalmente la razón dada en el momento, el análisis de los historiadores modernos, como Paul Kennedy sugiere que la fuerza económica relativamente estable fue una causa subyacente más importante del dominio de la marina británica. Una anecdótica consecuencia, en relación con Trafalgar, es que los oficiales de la Marina francesa no se han llamado "señor" desde entonces, supuestamente debido al disgusto que sufrió Napoleón al ver a su flota tan terriblemente golpeada.
Ok marineros, después de tantos cañonazos, explosiones y trozos de madera ensartados en sus ojos los dejo con una recomendación, que vean la película Master and commander ó como se llamó por acá Capitan de mar y tierra, en la cual se muestra de la manera más fidedigna que he visto como se desarrollaban estas sangrientas batallas. Y como bonus track les dejo una escena de este grandioso filme.
¡Arriad el foque!, ¡Cuidado con el bauprés!, ¡100 grados a estribor y hacia el septentrión cabrones!